UNA DE OVNIS

FUENTESAUCO EN LA HISTORIA

 

Terminaba el verano del 86, puede ser que fuera una noche de sábado. La cuestión es que después de haber pasado una noche de fiesta en Salamanca, regresábamos los 4 amigos a Fuentesaúco. Serían las 5 de la madrugada,  cuando llegábamos a la altura de los pinares de Villaescusa, nos detuvimos un momento a mirar la luna llena, ya que era todo un espectáculo contemplarla.

Nos quedamos de piedra, cuando ante nosotros apareció esa luz, una pequeña luz, que se iba haciendo grande por momentos, hasta que se paró a unos pocos metros de nosotros. No podíamos despegar los pies del suelo. Nos quedamos tan sorprendidos y atónitos, que no nos daba ni miedo. No nos mirábamos, estábamos tan estupefactos, que ni sentimos lo que nos estaba ocurriendo.

De repente, esa ya gigantesca luz abrió una especie de rampa, de allí salio un haz luminoso que cegaba. Cuando quisimos darnos cuenta, nos había absorbido y ya estábamos dentro de una habitación de cristal y metal, todo plateado y brillante, con grandes monitores transparentes, sillas sin patas que parecían levitar y dos humanoides, por llamarlos de alguna manera; éstos eran muy delgados y altos, al final de los brazos tenían dos especies de ventosas, no pisaban en el suelo y poseían un solo ojo en el centro de la frente, como una protuberancia terminada en un circulo cristalino. Hablaban castellano fluido, además con acento Saucano, manejaban  el “Coooo!!!”, el “Chaaacho!!” o el “Hay que joderseee!!”, como si hubiesen nacido en el 23 de la calle Salsipuedes,  sólo que sus voces eran un poco metálicas y discontinuas.

Sorprendentemente, no teníamos miedo, todo lo contrario. Observábamos todo con una tranquilidad pasmosa. Ellos nos saludaron amablemente, nos invitaron a sentarnos en una de esas sillas flotantes y nos ofrecieron un vaso con un líquido verde fosforito, que curiosamente sabía a café. Nos lo tomamos gustosamente, no preguntamos nada, nos dejábamos guiar.

Nuestras sillas se pusieron cada una de ellas en una ventana diferente, desde todas ellas se podía ver hacia fuera, el suelo también era transparente y veíamos igualmente para abajo, notamos que la gran nave se movía lentamente, intuimos que se dirigía hacia el pueblo y justamente cuando miramos hacia abajo vimos a nuestros pies la plaza mayor, estábamos justo en el centro de la villa parados.

De repente, percibimos un mazazo en el estómago y en cuestión de décimas de segundo estábamos a miles de millones de kilómetros de nuestra plaza, en los confines del Universo. Espectacular, grandilocuente, ¿como describirlo? No hay palabras.

Vimos una gran llanura rodeada de grandes pinos, gigantes olmos y álamos. No dábamos crédito a nuestros ojos, era el enclave de lo que después fue Fuentesauco, el pueblo, hace 150.000 años. Habíamos retrocedido en el tiempo hasta el nacimiento del hombre.

Ahí comenzó el espectáculo, como digo, era una explanada rodeada de tesos y poblada por grandes árboles; cinco o seis arroyos de aguas claras y trasparentes la regaban, uno de ellos cruzaba una gran pradera verde, como una alfombra. Todo estaba limpio, el aire se podía ver, la única contaminación que había eran los pedos de una manada de mamuts, que ramoneaban y pacían en el centro de la pradera.

Según íbamos bajando en nuestro viaje por el Universo, los siglos iban pasando sobre nuestra tierra, todavía virgen de polución y contaminación. Ahora observábamos como había un asentamiento de Celtíberos en la falda de uno de los tesos, eran un puñado de hombres y mujeres sucios, mugrientos y desaliñados. Vivían en unas chozas de paja y se alimentaban de la caza de conejos, liebres, jabalíes y otras bestias salvajes.

La siguiente imagen es la de una hilera de soldados Romanos, con sus pulcros, fastuosos y coloridos uniformes. Todos ellos se pararon de pronto en un bajo, al lado de un riachuelo, que parecía estar lleno de cangrejos y peces. Por eso, enseguida echaron mano de redes y herradas para llenar una especie de bidones de madera, que llevaban en un carro, hicieron una gran fogata y pasaron allí la noche. Con las primeras luces del alba y sin montar jaleo, los Romanos volvieron a su ordenada hilera de a dos y continuaron camino a través de los extensos bosques, que tenia la zona. Probablemente hacia Ocellun Durii, donde tenían un enclave importante.

La siguiente parada, la hacemos ya en la Edad Media y vemos como Doña Urraca y toda su corte, descansan entre un grupo de casas y un castillo en construcción, seguramente la reina iba de  Zamora a Salamanca para inaugurar la nueva catedral románica. En un segundo han pasado los años y ese castillo ya esta totalmente construido, el núcleo de casas es ya muy numeroso, ha nacido un pueblo.

Seguimos bajando por el Universo y ahora contemplamos como ese  pueblo es totalmente destruido, a causa de las guerras entre nobles; ha quedado plenamente asolado y no queda ni un solo habitante, el señor del castillo ha perdido la guerra y su castillo está parcialmente destruido.

Ahora nos acercamos al año 1150, en el pueblo ya hay nuevos vecinos. El Rey de Castilla y el Obispo de  Zamora lo han repoblado y sobre el viejo castillo han levantado una colosal iglesia, están haciendo calles y puentes.

Aproximadamente sobre el 1450 y el 15000, vemos que han construido otra majestuosa iglesia y hay un convento de monjas. Notamos que la villa goza de un esplendor que no volverá  a tener en toda su historia.

De nuevo,  bajamos en el Espacio y nos encontramos en el siglo XVIII, vemos como pasan por allí las tropas francesas, seguramente en dirección a los Arapiles. Más importante que esto ultimo, es lo que vemos a continuación, un gran pueblo, con cerca de 3000 habitantes, separados por dos parroquias, las cuales parece que no se llevan muy bien; unos son de San Juan y los otros de Santa María. Nos percatamos de que muchos de los bosques de alrededor han desaparecido y  que hay terrenos de labranza por doquier, sobre todo viñas y cereales. El pueblo ha crecido mucho en extensión, cuenta con dos hospitales.

Otro salto en el tiempo, y nos metemos de lleno en la guerra civil española, fijándonos en un maestro, al cual sacan una tardee de su casa, junto con dos de sus hijos. No los perdemos de vista, van camino de Zamora, los acaban de fusilar junto a la tapia del cementerio. Creo que el señor maestro tenía discrepancias con el señor Alcalde. No queremos ver mas desgracias y nos vamos hacia otro punto.

1962: descubrimos como el pueblo está lleno de maletas, ¿qué pasa?, ¡¡se van!!. En efecto más de la mitad de la población se va hacia las zonas industrializadas: Madrid, Cataluña y Vascongadas; unos pocos optan por irse al extranjero: Alemania, Suiza, Luxemburgo y sobre todo a Francia. Pero la  Villa ha quedado semivacía. Vemos pasar los años 60, 70, 80,  90 y los primeros del siglo XXI fugazmente, con los sucesivos  cambios y la majestuosa vista que da el Infinito.

Nos vamos mas allá, ahora sí tenemos el miedo metido en el cuerpo, vamos a ver lo que va a suceder en los siguientes decenios, veremos lo que pasa incluso después de nuestras muertes.

Nos trasladamos al año 2025 y desde lo más alto del infinito, comprobamos cuanto ha cambiado el pueblo. El alcalde es de un partido político de nueva cuña A.D.M. (anarquía democrática monárquica) y es que la política ha cambiado, ya no hay derechas ni izquierdas, ahora las tendencias son arriba y abajo. Contemplamos con pena como las fiestas de la Visitación han cambiado, ya no hay espantes, ni toros, ni verbenas; ahora las fiestas consisten en que la gente joven durante los tres días que duran, pueden pegar palos, tirar piedras y hasta cortarle la cabeza a todas las personas mayores de 50 años. Durante esos días,  todos los jóvenes están drogados, con una sustancia nueva: el perejil (no son las olorosas hojas del árbol del mismo nombre, sino un nuevo producto farmacéutico que ha inventado el profesor Perez Gil).

Año 2040, como se vaticinaba a finales del Siglo XX, la mujer manda en al tierra, ha relegado al hombre a la categoría de animal de compañía y le hace compartir comida y manta con los gatos y  perros, incluso estos últimos están por encima de él en el escalafón social.

Seguimos camino al 2050, ahora el cambio es absoluto, toda la vereda del arroyo de San Pedro esta llena de chalets de lujo, pertenecen a las hijo y nietas de los corruptos políticos, procuradores y abogados zamoranos de últimos del s.XX y principios del XXI. Es la herencia de los hurtos provinciales a las gentes zamoranas, por ello, ahora Zamora está en el ultimo nivel provincial de la U.E.  El prado es un campo de golf, perteneciente a esa urbanización; las gentes del prado para arriba,  se mueren de sed, porque escasea el agua, pero el campo de golf se riega puntualmente todos los días y todos los chalets de la urbanización tienen sus piscinas a rebosar, con aguas traídas directamente del Duero, con un canal particular. Cuánto ha cambiado todo, el pueblo es una ruina, solamente quedan dos árboles en los Parros, que es uno de los parques mas grandes de la provincia.  Notamos como un gran agujero negro se acerca al sistema solar.

2075, la tierra esta cubierta con una capa de disulfuro de carbono en estado gaseoso y no deja que los rayos del sol entren en la atmósfera, haciendo un efecto invernadero grandísimo, tanto es así que la temperatura media de la tierra es de 42º , llegando en verano a los 60º. No existe la luz solar, por lo tanto, las plantas y la gran mayoría de los seres vivos han desaparecido. Fuentesaúco es una zona árida e inhabitable, solamente quedan allí unas cuantas familias, que con mucho dinero, ganado con la sangre de otros, se hicieron un bunker a 200 metros bajo tierra, buscando el frescor de la profundidad terrestre y el agua que aun queda a esa hondura. El agujero negro ya esta instalado en las inmediaciones del sistema solar.

Llegamos al 2101, aunque no queríamos, toda la tierra es una inmensa extensión desértica, la capa de carbono que cubría la atmósfera se esta diluyendo y ya tiene varios huecos. Fuentesaúco hace mucho tiempo que dejó de existir. Notamos un temblor, y vemos, despavoridos, como un gigantesco terremoto sacude lo poco que queda en la faz de la tierra. Observamos incrédulos, como el gran agujero negro aspira todo lo que el terremoto ha sacudido, lo engulle. Nos inunda un silencio sepulcral, la tierra se ha defendido de la agresión del hombre y lo ha echado fuera en menos de un siglo. El hombre es historia.

Año 3214, la tierra de nuevo tiene vida, son los alienígenas que están con nosotros en la nave, el paseo ha terminado. La siguiente imagen que tengo es la del techo de mi habitación y un gran dolor de cabeza, pienso “estos garitos solo meten garrafón”.

 

Moraleja: “por mucho que el hombre intente destruir la Tierra, para beneficio propio. La tierra es infinitamente mas poderosa, y cuando se canse de nosotros, sin duda ninguna nos destruirá.”

 

* Los datos históricos que contiene este relato, no tienen nada que ver con la realidad, son totalmente inventados por el autor.

P. Medina 2007©