Este mes vamos a contar una historia de monaguillos, bueno, más bien son varias historias; con su permiso nos ponemos en situación.
Parroquia de San Juan Bautista, Fuentesauco, puede ser que fuese allá por el año 1977, cuatro monaguillos: Ferminito, Maya, Mané y un servidor, un cura, Don Benjamín y el señor Paulino el sacristán.
Tengo muchos recuerdos y anécdotas de entonces pero recordaré algunas de las más simpáticas, empezamos por :
Como volvió a nacer Floren Costillas .- Por aquel entonces la iglesia de San Juan estaba recién reformada y la calefacción era nuevecita, esta calefacción se componía de una caldera y unos túneles de entrada de aire frío y salida de aire caliente con terminaciones en unos huecos en el suelo tapados con rejillas de hierro.
Y claro, como críos que éramos, pues no se nos ocurrió otra cosa que decirle a Floren ( que iba todas las tardes a tocar el órgano, a escondidas de Paulino, por supuesto ) que se metiese a ver si llegaba a la caldera y así lo hizo. Cuando apenas había andado 10 metros uno de nosotros encendió la calefacción y los otros nos pusimos cada uno en una rejilla para que no pudiese salir.
Pasaban los minutos y sólo se oía: SOCORRO!!!!!!AUXILIO!!!!! tanto gritó, que ya nos dio pena y lo dejamos salir; menudo susto cuando aparece todo blanco del polvo, colorao del calor y medio asfixiao. Lo reanimamos a base de darle un par de ostias (sagradas claro) y un par de vasos de vino, con lo cual se fue para casa tan calentito.
LA CIGÜEÑA.- Esto sucedió en la Semana Santa del 77. Para empezar ese año cobrábamos por subir al campanario 1 Pts. y a cambio les dábamos también una medallita de la virgen de nosequé. Bueno, pues el domingo de ramos había cola para subir a repicar, después de hacer la recaudación pusimos el siguiente orden:
Las primeras a las 11:30 suben 10, tocamos las campanas y no sucede nada nuevo; a las 11:40 las segundas, suben otros 10, lo único nuevo es que también sube Pepe Pichaco; las terceras 11:55 terminamos de tocar y nos disponemos a bajar. A todo esto la cigüeña, siempre en el nido, ¡mira por donde! va y se levanta, se da media vuelta y PPPPZZZZCHSSS!!! le pega de lleno a Juaqui, el de Antoliano, un peazo cagada como si fuese del ave fénix ese. Aquello daba un olor a ranas y sapos podridos que no veáis , pues a todo el mundo presente se nos saltó la risa, especialmente a Pichaco, que no paró de reír en toda la mañana.
Domingo de Resurrección de esa misma Semana Santa y la misma historia que el domingo de Ramos, pero sin Juaqui, al pobre no lo dejaron volver. Subimos a repicar las primeras y Pepe Pichaco estaba impecable, juraría que en mi vida lo había visto tan elegantemente vestido, con su traje azul, sin una sola arruga, vamos que hasta el mismo Arturo Fernández lo envidiaría si lo hubiese visto.
Claro, tenía la lección bien aprendida; a esas alturas todos sabíamos que la cigüeña tenía una diarrea de elefante, por lo tanto dijo " a mi no me pasa lo que a ese" y acto seguido se quitó su impecable chaqueta azul, la dobló bien doblada, la colocó bajo la protección de un tejadillo de uralita y se puso a tocar la campana tan pancho.
Ese domingo el tiempo estaba un poco revuelto y el viento sacudía de lo lindo, pero Pepe seguía con su música campanera CLIN!! CLON!! CLIN!! CLON!! en esto que la cigüeña viene volando a posarse a su nido y se ve que llegaba apurada con un apretón tremendo, así que unos metros antes de llegar al nido PPPPZZZZCHSSS!!! lo deja caer (se ve que había desayunado de lo lindo por la cantidad que caía) por efecto del viento el paquete hizo una maniobra, reviró haciendo una especie de remolino y... ¿donde diréis que fue a impactar? PREMIO!!! justo ahí. A pesar de que estábamos en lo alto de una iglesia, allí no quedó santo por mencionar, por parte de Pepe, el que tanto se rió el domingo anterior, por que todos los demás estábamos tirados por el suelo de la risa.
Pobre cigüeña como sufrió je je je je.
Esto son algunas de las vivencias de cuando yo fui monaguillo en próximos número iré contando más.
Paco Medina