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Empecé desde la infancia
a escribir mis pensamientos
y nunca le di la importancia
que requiere el sentimiento.
Y seguí buscando rimas
y siguió pasando el tiempo,
Pues tengo en muy alta estima
el ambiente en que me encuentro.
Soy feliz cuando repaso
la lectura de mis versos,
porque mi mente hace un pacto
con el pasado y sus tiempos.
Soy castellano en verdad
como el trigo y la cebada,
y aunque vivo en la ciudad,
en mi mente está grabada
que nunca podré olvidar
a mi tierra castellana,
pues : sigo siendo un rural.
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